Dieta y microbioma en Esclerosis Múltiple.

Dra. Susana Muñoz Lasa.

Médico Rehabilitador en la Asociación de Esclerosis Múltiple de Madrid.

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Numerosos estudios publicados en revistas científicas en los últimos años han comenzado a otorgar importancia a lo que la revista Science considera uno de los 10 descubrimientos más importantes de esta década (Science, 17 diciembre 2010): el microbioma o flora intestinal. Estos estudios  parecen indicar que la flora bacteriana intestinal podría tener un papel muy importante en la génesis y la progresión de la Esclerosis Múltiple. A través de nuestra dieta, modificaríamos nuestra flora intestinal, y esta modificación daría lugar, en personas genéticamente predispuestas, a la aparición de diversas enfermedades. La maduración del sistema inmunitario y endocrino está influida por la colonización de bacterias. La flora intestinal protege al hombre de enfermedades como el asma, la alergia y las enteropatías inflamatorias crónicas. Está relacionada con múltiples enfermedades: autoinmunes e inflamatorias (cáncer, la enfermedad de Crohn, osteoartritis, el síndrome de fatiga crónica, la enfermedad inflamatoria intestinal, la esclerosis múltiple) y trastornos de salud mentales, que ahora son considerados como comunes, como la depresión, la ansiedad, el TDAH y el autismo.

¿Qué es el microbioma? Los dos kilos de bacterias con los que convivimos habitualmente se conocen como microbiota. El ADN de esas bacterias se conoce como microbioma. Se encuentran en la piel y en la vagina femenina, pero principalmente colonizan el aparato digestivo, desde la boca hasta el ano.  En total son más de 100 billones de bacterias, que constituyen tres enterotipos diferentes en el ser humano. ¿Cuáles son sus funciones? Las bacterias intestinales son responsables de metabolizar los residuos no digeribles de la dieta, el moco endógeno y los detritus celulares; producen vitaminas: K, B12, biotina y ácido fólico; sintetizan aminoácidos a partir del amoniaco y la urea; nos protegen de la implantación de bacterias externas y desempeñan un papel esencial en el desarrollo del sistema inmunitario, siendo muy importantes en la conformación del estado de inmunotolerancia activa mediado por células T reguladoras. Por su importancia se considera que constituyen un órgano en sí mismas. Cuando estas bacterias se alteran se produce lo que conocemos como disbiosis. Su importancia es tal que ya existe un proyecto internacional que busca secuenciar su genoma , The Human Microbiome Project ( http://commonfund.nih.gov/hmp/index), para poder relacionarlo con la aparición de distintas enfermedades humanas, entre ellas la Esclerosis Múltiple.

Relación microbioma_dieta_Esclerosis Múltiple. La alteración de esta flora intestinal, a través del estilo de vida y la dieta, podría dar lugar a la aparición de diversas enfermedades en función del perfil genético de la persona. Dietas incorrectas producirían modificaciones en la flora intestinal. A su vez, estas modificaciones producirían un aumento en la permeabilidad intestinal y, a partir de ello, grupos de sustancias que normalmente no entrarían en nuestro organismo, pasarían, dando lugar a distintas enfermedades. A este respecto, el Dr. Jean Seignalet, en su libro Alimentación, la tercera medicina, señalaba la existencia de tres posibles grupos de personas que desarrollarían tres posibles grupos de enfermedades:

Personas en las que, por su genética, su organismo lucha a toda costa por eliminar todas las toxinas que la disbiosis haya permitido entrar: son las enfermedades de eliminación (colon irritable, enfermedad de Chron, psoriasis, asma bronquial…)

Personas en las que su organismo tiende a acumular estas toxinas para que no hagan daño al circular: producirían enfermedades por acumulación (fibromialgia, síndrome de sensibilidad química múltiple,  artrosis, cáncer, Alzheimer…)

Personas en las que su organismo reacciona contra estas toxinas a través de su sistema inmune, pero al estar este alterado debido a la disbiosis, se confunde y ataca también a sus propios órganos. Se producirían las enfermedades autoinmunes (esclerosis múltiple, artritis reumatoide…)

Yo añadiría un cuarto grupo: personas que han heredado una genética envidiable, que tendrán una vida longeva y con salud. Es el grupo en el que todos querríamos estar, pero por desgracia, es escaso. Así que mientras pertenezcamos a uno de los otros tres grupos, ya que no podemos modificar nuestra genética (por el momento), lo que sí podemos modificar son algunos factores ambientales y sobre todo, la dieta.

En el diseño de una dieta saludable hay que tener en cuenta que vamos a chocar de pleno con muchos intereses económicos. Así pues, ¿Qué alimentos son más susceptibles de producir alteraciones en el microbioma? Comenzaremos por lo que ya nadie discute: hay que evitar totalmente las grasas trans, los ácidos grasos saturados, los aditivos, conservantes y colorantes, y los productos contaminados con pesticidas, fungicidas y herbicidas, y los alimentos transgénicos. Hay que recordar respecto a estos últimos que la legislación no obliga a especificar su procedencia en el etiquetado si no supera una cierta proporción; en caso de etiquetarse aparece, lo más pequeño posible, como OMG (organismo modificado genéticamente), y no hay obligatoriedad de etiquetarlo cuando son animales alimentados con piensos transgénicos.  Son utilizados en la alimentación animal y por tanto introducidos en la cadena alimentaria. Hay que eliminar la leche: los mamíferos sólo necesitan la leche, de su misma especie, mientras son lactantes. A las vacas se las alimenta con piensos de maíz y soja, lo que altera la proporción de omega 3(antinflamatorio)/omega 6(inflamatorio), que idealmente debería ser de 1/1 pasa a 1/15-1/40. Además, para producir más leche se les suministra estrógenos que se ingieren con  la leche y que se han relacionado con la aparición de cáncer de mama en la mujer; se les suministra BST, somatotropina bovina, para que crezcan más , y esta hormona se ha relacionado con crecimientos tumorales, y finalmente, para que las mamas de estos pobres animales permanentemente conectados a extractores de leche no se infecten, se les suministra antibióticos que están dando lugar a la aparición de las superbacterias, resistentes a todo. Por tanto, hay que eliminar la leche de la dieta. No hay problema con el calcio: se pueden consumir suplementos que aporten la cantidad diaria necesitada, unos 600 mg (Feskanich et al, 2003) y encontrarlos en otros alimentos (una lata de sardinas contiene 400 mg). Hay que suprimir el azúcar refinado que puede sustituirse por estevia, panela o sirope de ágave. Hay que suprimir las harinas refinadas y consumirlas integrales. Y atención al gluten. Recientemente se ha descrito la Sensibilidad al Gluten No Celiaca (trabajos del Dr. Alessio Fasano). Se calcula que  entre el 5-6% de la población puede presentarlo. El gluten podría estimular una molécula intestinal llamada “zonulin”. Esta molécula podría hacer permeable al intestino al ingerir gluten en personas genéticamente susceptibles, pero no se producirían los síntomas de la enfermedad celiaca, sino que el intestino se inflamaría y se volvería permeable. Es muy interesante lo que el   Dr. Miguel Montoro, responsable de la Unidad de Gastroenterología y Hepatología del Hospital San Jorge de Huesca, refiere respecto al gluten: “Es cierto que el hombre consume trigo desde el Neolítico, hace más de 10.000 años. Sin embargo, su producción se ha multiplicado por cinco a lo largo de la 2ª mitad del siglo XX. El modelo productivo se ha intensificado, se han comenzado a utilizar variedades de elevado rendimiento, en lugar de variedades tradicionales y también variedades genéticamente modificadas (cuyas proteínas han sido genéticamente modificadas) para resistir condiciones climatológicas adversas, plagas o herbicidas. La aceleración del procesamiento del trigo y su industrialización ha generado un mayor número de carbohidratos y proteínas potencialmente tóxicas que no se pueden tolerar o digerir adecuadamente.” Por ello, muchos pacientes toleran mejor la panadería artesanal, con masa madre, grano completo y ausencia de aditivos.

 Se recomienda disminuir el consumo de carne roja y evitar los productos de carne procesados. También se debe disminuir el consumo de productos curados, ahumados o en salazón, y el cocinarlos a altas temperaturas (fritos), siendo preferibles como métodos de cocción hervir o cocer al vapor. Respecto al microondas, Joseph Mercola ha comunicado que la estructura química de los alimentos cambia cuando se introducen en el microondas, con resultados inciertos para la salud.

Además, en la medida de lo posible, debemos intentar aumentar el consumo de alimentos saludables: te verde, aceite de oliva virgen de primera presión en frío, cúrcuma (curry) , coles, repollos, brócoli, frambuesas y arándanos, nueces, fruta de hueso grande, kéfir, quinoa, ajo y chocolate negro entre otros. Respecto a la suplementación con probióticos, imaginemos la colonización del intestino por bacterias vía oral como el desembarco de Normandía. Para sobrevivir al fuego enemigo (los ácidos del estómago) tienen que desembarcar por millones, para que alguno llegue vivo al intestino,  y ningún yogur las lleva en esa cantidad. Así que olvidémonos de “yogures maravillosos”. Lo mejor es un suplemento de probióticos que se adquiere en farmacias. Requisitos: que lleve tantas cepas bacterianas diferentes como sea posible (5 mejor que 2, y 10 mejor que 5) y en cantidades superiores a 109 UFC/g (hablamos de mil millones de bacterias por cepa).

Lecturas recomendadas

  • Anticáncer: una nueva forma de vida. Dr. David Serván-Schreiber.
  • El segundo cerebro. Miguel Ángel Almodovar.
  • La digestión es la cuestión. Giulia Enders.
  • Mis recetas anticáncer: alimentación y vida anticáncer. Odile Fernández Martínez.

ESTUDIOS CIENTÍFICOS:

Berer K, Krishnamoorthy G. Acta Neuropathol. 2012 May;123(5):639-51. Epub 2012 Feb 10.Commensal gut flora and brain autoimmunity: a love or hate affair?

Este estudio destaca que hay cada vez más evidencia científica de que la flora bacteriana podría estar implicada en el desarrollo de procesos autoinmunes del sistema nervioso.

Berer K, Mues M, Koutrolos M, Rasbi ZA, Boziki M, Johner C, Wekerle H, Krishnamoorthy G. Commensal microbiota and myelin autoantigen cooperate to trigger autoimmune demyelination. Nature. 2011 Oct 26;479(7374):538-41.

Este estudio publicado en la prestigiosa revista Nature señala: “Aquí se muestra que la flora comensal intestinal en ausencia de otros agentes patogénicos es esencial para comenzar el proceso autoinmune, conduciendo a una enfermedad autoinmune recurrente remitente producida por células T CD4 (+)específicas para mielina.”

Wang Y, Kasper LH. The role of microbiome in central nervous system disorders.  Brain Behav Inmun. Dec 25. pii: S0889-1591(13)00600-4. doi: 10.1016/j.bbi.2013.12.015. [Epub ahead of print].

Hay estudios que muestran como algunos tipos de enfermedades neuro-inmunes y neuro-psiquiátricas se relacionan o están moduladas por la variación de la flora microbiota (esclerosis múltiple).

Mori K, Nakagawa Y, Ozaki H. Does the gut microbiota trigger Hashimoto’s thyroiditis? Discov Med. 2012 Nov;14(78):321-6.

Hay estudios que muestran  un papel muy importante de la flora microbiótica comensal del intestino en el desarrollo de  enfermedades autoinmunes incluidas enfermedades autoinmunes intestinales, diabetes tipo 1, artritis reumatoide y esclerosis múltiple.

San Mauro Martín I, Garicano Vilar E, Collado Yurrutia L, Ciudad Cabañas MJ. Is gluten the great etiopathogenic agent of disease in the XXI century?. Nutr Hosp. 2014 Dec 1;30(6):1203-10.

Revisa varios trabajos sobre el gluten: “Shor DB et al. (2009) encontraron un aumento altamente significativo en los niveles de anticuerpos IgG contra la gliadina y la transglutaminasa en pacientes con EM, y comunicaron que una GFD debería ser recomendada especialmente a pacientes que presenten anticuerpos contra el gluten.”

Alessio Fasano.  Leaky gut and autoimmune diseases. Clinic Rev Allerg Immunol (2012) 42:71–78.

“Las enfermedades autoinmunes se caracterizan por daño tisular y pérdida de función debido a una respuesta inmune dirigida contra órganos específicos. Esta revisión se focaliza en el papel que la barrera intestinal dañada puede tener en la patogenia de enfermedades autoinmunes. (….) Cuando la vía del zonulin se halla disregulada en personas genéticamente susceptible esto puede dar lugar al desarrollo de una enfermedad autoinmune.

Alessio Fasano. Zonulin, regulation of tight junctions and autoimmune diseases. Ann N Y Acad Sci. 2012 July ; 1258(1): 25–33.

En este artículo, el Dr. Fasano establece que la disregulación de las uniones intestinales mediada por zonulin, en individuos genéticamente susceptibles, podría dar lugar a enfermedades autoinmunes.

Mandia D et al. Environmental Factors and Multiple Sclerosis Severity: A Descriptive Study Int J Environ Res Public Health. Jun 2014; 11(6): 6417–6432.

Jhangi S et al. Increased Archaea Species and Changes with Therapy in Gut Microbiome of Multiple Sclerosis Subjects . Neurology April 8, 2014 vol. 82 no. 10 Supplement S24.001 .

  • Revista oficial de la Academia Americana de Neurología.
  • Los resultados identifican cambios en los factores pro y antiinflamatorios de la flora microbiana de la Esclerosis Múltiple  que pueden contribuir al la patogenia de la enfermedad.

Mu Q, Zhang H and Luo XM (2015) SLE: Another Autoimmune Disorder Influenced by Microbes and Diet? Front. Immunol. 6:608.

Estos autores refieren que en la última década, hay un creciente aumento de evidencias en relación a la implicación de las bacterias intestinales en enfermedades autoinmunes, incluyendo diabetes tipo 1, artritis reumatoide y esclerosis múltiple. El lupus eritematoso sistémico (SLE) podría ser otra enfermedad más a relacionar.

Castillo-Álvarez F, Marzo-Sola ME. Role of intestinal microbiota in the development of multiple sclerosis. Neurologia 2015 Sep 14. pii: S0213-4853(15)00180-2. doi: 10.1016/j.nrl.2015.07.005. [Epub ahead of print]

Artículo en Español:

Link: http://www.elsevier.es/es-revista–295-linkresolver-papel-microbiota-intestinal-el-desarrollo-S02134853(15)001802

Wekerle H. Nature plus nurture: the triggering of multiple sclerosis. Swiss Med Wkly 2015 Oct 2;145:w14189. doi: 10.4414/smw.2015.14189. eCollection 2015.

“Nuevos datos de experimentación indican que el desencadenante de este ataque se produce por la interacción de células inmunes cerebro-específicas con componentes de la flora comensal habitual, la microbiota intestinal. Este concepto abre la vía a nuevas aproximaciones terapéuticas que incluyen la modulación de la microbiota por regímenes dietarios o antibióticos”.

Mielcarz DW, Kasper LH. The gut microbiome in multiple sclerosis. Curr Treat Options Neurol.  2015 Apr;17(4):344. doi: 10.1007/s11940-015-0344-7.

Los estudios animales presentan una indiscutible evidencia en relación a que la microbiota juega un papel muy significativo en la progresión de las enfermedades desmielinizantes, y que la modulación del microbioma puede conducir tanto a exacerbaciones como a remisiones de los síntomas. Las diferencias en la dieta,  déficit de vitamina D, tabaco y alcohol se han implicado como factores de riesgo en la EM, y todos ellos tienen la facultad de alterar la flora microbiana intestinal. Los ensayos clínicos preliminares focalizados en modular la flora microbiana en pacientes de EM están en camino y pueden ser una opción de tratamiento de bajo riesgo muy prometedora en el futuro.”

Existen muchos más artículos que confirman esta relación. Para las personas interesadas, acceder a pubmed: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed

E introducir, arriba a la derecha (done pone Search) , los términos de búsqueda en inglés: multiple sclerosis, microbioma, microbiota.

Fuente de la imagen:

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