¿Qué es la propiocepción?

Marta Aguado Pérez.

Departamento Fisioterapia ADEMMadrid.

La palabra “propiocepción”, a priori, puede parecer un término difícil hasta para pronunciarlo, pero nada más alejado de la realidad. Además, se trata de algo con lo que todos y cada uno de nosotros contamos. Para todos son conocidos los 5 sentidos; gusto, vista, oído, tacto y olfato, y son aquellos que nos comunican con el exterior. Sin embargo, la propiocepción se puede considerar otro sentido más, pero es aquel que nos comunica con nuestro interior. 

La propiocepción es un complejo sistema de receptores y sensores corporales que mantienen informado al cerebro constantemente sobre cuestiones tan variadas como nuestra posición, estado de contracción muscular o equilibrio. La propiocepción funciona como un sistema de alerta cuando alguna de esas cuestiones se ve alterada de manera inesperada, como un estiramiento brusco o una pérdida de equilibrio. Ante cualquiera de estas circunstancias que pueden suponer una agresión al organismo, el Sistema Nervioso responde enviando una respuesta de protección automática.

En el caso de los pacientes con esclerosis múltiple, el sistema nervioso ya se encuentra dañado y por esta razón su sistema propioceptivo se ve alterado. Siendo, por tanto, un buen complemento de fisioterapia el trabajo de propiocepción en esta enfermedad.

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Fuente de la imagen: http://www.copos-ski.com/blog/wp-content/uploads/2014/01/bosu-y-fitball.jpg

La propiocepción se puede trabajar de manera muy sencilla y con ejercicios muy específicos que se pueden combinar con fuerza, flexibilidad o coordinación. Por ejemplo, en el caso de la rehabilitación con ejercicios propioceptivos y de coordinación mejoraremos las reacciones de nuestro cuerpo en situaciones inesperadas, junto con la información visual y del sistema vestibular.

Con el trabajo propioceptivo podremos mejorar distintos aspectos:

  • Control espacio-temporal del movimiento: Ajustando los movimientos en el espacio y en el tiempo para que sea eficaces. Por ejemplo cuando nos lanzan una pelota y la recogemos, calculamos la distancia y el tiempo que tardará en llegar a donde estamos, para que ajustemos los movimientos del brazo y la mano para cogerla. Se puede entrenar el control espacio-temporal por ejemplo con lanzamientos variando los tamaños y pesos el objeto.
  • Equilibrio: Los cambios en el terreno pueden provocar pequeñas alteraciones del equilibrio que vamos compensando mediante la tensión refleja de los músculos.
    Con el entrenamiento propioceptivo podemos mejorar el equilibrio y se consigue anticipar el desequilibrio y evitar que se produzca.
    Con ejercicios de apoyos de distintas maneras, sobre superficies inestables o con limitaciones sensoriales (por ejemplo con los ojos cerrados) se activan los mecanismos de propiocepción que mejoran el equilibrio.
  • Entrenar el sentido del ritmo: Se trata de combinar fuerza y velocidad en el espacio y en el tiempo. Variar la velocidad y la fuerza necesaria para realizar un movimiento en un espacio y tiempo determinados. Por ejemplo, al entrenar la marcha se puede desglosar cada una de las fases del paso al andar y los movimientos del pie, la rodilla, la cadera, los brazos para después unirlos e integrarlos en la marcha normal.
  • Capacidad de orientarse en el espacio: Está regulado por el sistema visual y el sistema propioceptivo.  Se puede mejorar esta capacidad a través del trabajo de la atención voluntaria, es decir, entrenar la capacidad de concentración y atención focalizada en los estímulos importantes al realizar un movimiento determinado.
  • Capacidad para relajar la musculatura: Es importante, ya que la tensión excesiva de los músculos que no intervienen en una determinada acción puede disminuir la coordinación del movimiento, limitar su amplitud, velocidad, fuerza. Para conseguirlo se debe trabajar la capacidad de relajación y la conciencia del propio cuerpo.

Cuando hablamos de propiocepción estamos hablando de nuestra propia conciencia corporal. Se trata de conocer nuestras estructuras y de sentirlas a la vez, conociendo posición, peso, fuerza… Los ejercicios de propiocepción se basan en eso, básicamente en la anticipación propia a diferentes situaciones que se nos plantean en la vida diaria.

 Para trabajarla realizaremos ejercicios tales como:

  • Lanzarse una pelota entre dos personas.
  • Realizar cambios de peso entre puntas de los pies y talones, o entre pie derecho e izquierdo siendo conscientes de ello. A continuación, buscar el equilibrio o punto medio.
  • Buscar situaciones, que con medios adecuados y seguridad, estén en cierto desequilibrio.
  • Realizar levantamiento de objetos con diferentes pesos, trabajando así la anticipación.
  • Complicar ciertos ejercicios trabajando con los ojos cerrados.
    Como se puede observar, se trata de ejercicios simples y que se pueden realizar en casa. Y, realmente, si se trabaja el sistema propioceptivo, se verá una mejoría en todos los ámbitos de los que hemos estado hablando.

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Fuente de la imagen: http://img.rtve.es/i/?w=1180&i=1346767916169.jpg

“El cuerpo necesita movimiento para que el cerebro no olvide realizarlo”

BIBLIOGRAFÍA:

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