ALTERACIÓN DE LA SENSIBILIDAD EN ESCLEROSIS MÚLTIPLE

Las alteraciones de la sensibilidad son uno de los síntomas más comunes en todas las etapas de la EM. El 88% de los pacientes presentan alguna alteración de la sensibilidad y hasta un 54 % de los pacientes lo hace de manera moderada o severa (1). Estas alteraciones de la sensibilidad se presentan como sensaciones de pinchazos u hormigueo de los miembros o del tronco o disminución de la sensibilidad en manos que genera dificultades en las actividades más cotidianas.

La sensibilidad es la capacidad que tiene nuestro sistema nervioso para interpretar los estímulos. La sensibilidad nos permite ser conscientes tanto de los cambios internos que se producen en nuestro organismo como de los cambios externos del mundo que nos rodea.

Hay varios tipos de sensibilidad:

Sensibilidad superficial o exteroceptiva: tacto, dolor, presión y temperatura. Se origina en los receptores de la piel y las mucosas.

Si tienes afectada esta sensibilidad presentando hiposensibilidad o sensibilidad disminuida, es posible que no sientas bien el contacto con la tela por ejemplo al ponerte un guante. O quizás te sorprendas viendo cómo te has hecho una herida o tienes marcada la piel por la excesiva presión o te has quemado sin darte cuenta.

También puedes sentir hormigueos en las manos o en otra aparte del cuerpo o sensación de acorchamiento (parestesias) Si por el contrario tienes esta sensibilidad aumentada puede ser muy molesto para ti el roce de la piel por ejemplo con las sábanas o con alguna ayuda para la marcha. O puede incomodarte mucho meter las manos o los pies en agua algo fría.

Sensibilidad profunda o propioceptiva: Propiocepción o sentido de posición, movimiento y vibración. Se inicia en los receptores localizados en ligamentos, tendones, músculos y huesos.

Esta sensibilidad te ayuda por ejemplo a saber dónde tienes tu cuerpo y cómo de tensos están tus músculos. Si la tienes afectada quizás tengas que mirar tu mano para saber exactamente en qué posición están tus dedos o para realizar cualquier actividad de destreza, por ejemplo, para cambiar las marchas del coche. Así mismo nos ayuda a calcular el peso de los objetos que cogemos (barognosia), por lo que es posible que al levantar una sartén hagas demasiada fuerza o demasiada poca. No es cuestión de fuerza, es cuestión de graduación de la misma gracias a una sensibilidad intacta.

Se puede trabajar con técnicas de perfetti de reconocimiento cinestésico (es decir, ejercicios para aprender a reconocer en qué posición está mi brazo o mi mano).

Sensibilidad cortical o combinadas: localización táctil, localización entre dos puntos, esterognosia. Es la integración en el cerebro de la sensibilidad superficial y profunda.

Con esta sensibilidad afectada no eres capaz de reconocer en qué lugar te han tocado por ejemplo cuando se posa una mosca en tu brazo. O es posible que se posen dos moscas y tú solo sientas una. Además, puedes tener afectada la esterognosia que es la capacidad de reconocer objetos a través del tacto. En este caso tendrás dificultades para sacar las llaves del bolso o coger una moneda del monedero sin control visual.

Por ejemplo en sesión lo trabajamos con técnicas de búsqueda de objetos con los ojos tapados, o que tipo de texturas estamos tocando.

Sensibilidad visceral o interoceptiva: Receptores en vísceras abdominales y torácicas que nos informan de dolor.

Existe un falso mito acerca de que la sensibilidad no puede mejorar con tratamiento. Lo cierto es que esto no es así ya que existen diferentes técnicas que ayudan en este sentido. Es verdad que son técnicas que requieren tiempo para notar sus efectos por lo que hay que pensar más a largo plazo. Sin embargo, no por ello hay que desatender estos síntomas ya que pueden condicionar tu calidad de vida siendo además de los síntomas más incomprendidos dentro de la esclerosis múltiple por su invisibilidad.

Si te sientes identificado en alguna de las dificultades descritas, puedes solicitar una valoración al Departamento de Terapia Ocupacional que te ayude a identificar tus necesidades y te proporcione el tratamiento que facilite tus actividades diarias.

Raquel Casas y Beatriz Tierno, Terapeutas Ocupacionales de ADEM Madrid

Bibliografía:

1. Hemmett L, Holmes J, Barnes M, Russell N. What drives quality of life in multiple sclerosis? QJM. 2004;97(10):671-6. Available in URL: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15367738

Fuente de foto: @canva

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